La seguridad de las mujeres

Se celebra en estos días la feria SICUR dedicada a la seguridad en sentido amplio. Vemos que participan empresas vinculadas a muchos ámbitos: seguridad laboral, contra incendios, en la circulación y los transportes, contra riesgos naturales, informática… e instituciones que van desde emergencias y bomberos a fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Los participantes nos muestran una cierta idea de lo que comúnmente se entiende por seguridad. Pero no creemos que al mirar con detalle este concepto todas compartamos las mismas ideas. Mientras que nadie duda de la necesidad de la seguridad en el trabajo, frente a los desastres naturales, en la carretera o la necesidad de servicios sanitarios de emergencias o bomberos, nosotras sí nos cuestionamos hasta dónde las fuerzas y cuerpos de seguridad aseguran de verdad algo.

Está socialmente aceptado que la seguridad humana, y en particular la seguridad de las mujeres, es cosa esencialmente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de los militares. Sin embargo, nosotras creemos que la seguridad humana va más allá de la intervención militar o policial. Tal como reconoce la propia ONU, al hablar de seguridad hay que hablar también de seguridad alimentaria, ambiental, comunitaria, económica, etc. Las mujeres, en el ámbito familiar y laboral, tienen una existencia condicionada por las violencias que se ejercen sobre ellas. Se mata o maltrata a una mujer por no cubrir las expectativas que se esperan de ella. Mientras los gobiernos consideren que esta violencia pertenece al ámbito privado, siempre va a estar presente en nuestras sociedades.

Pero la seguridad de las mujeres también está dentro de nosotras mismas. El problema no se resuelve con leyes que condenen o penalicen al agresor, o policías y guardaespaldas que protejan a las víctimas, el objetivo final es que desaparezcan las violencias. No basta con aumentar las fuerzas del orden que garanticen las medidas de protección cuando, como pasa en el caso de los cuerpos militares, son ellos mismos quienes las incumplen, y además quedan impunes, como en las múltiples denuncias que ha habido a lo largo de los años contra Cascos Azules de la ONU, que han cometido todo tipo de agresiones contra las mujeres y las niñas que deberían haber protegido.

La seguridad de las mujeres requiere un profundo cambio de las estructuras sociales y un cambio de mentalidades. Depende de que nosotras podamos tomar nuestras propias decisiones para configurar una sociedad basada en nuestras necesidades y voluntades. Seguridad es ausencia de violencia contra las mujeres e igualdad de acceso al poder (político, económico y social): está en sentirse iguales para poder ser diferentes. La lucha contra la violencia hacia las mujeres tiene que ser incorporada en las políticas públicas de cada país, localidad, comunidad y en todo grupo social.

Mujeres de Negro contra la Guerra – Madrid

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